Jun 13 2008
HOSTPANOAMÉRICA. (III)
Los mexicanos-. El encargado de preparar el desaguisado en estas tierras fue Hernán Cortés, natural de Medellín (Badajoz) quien en 1519 llegó al río Tabasco con una epidemia de viruelas de aquí te espero y que se expandió rápidamente entre los autóctonos, dejando la conquista a huevo. De esta manera se funda el virreinato de Nueva España a la vez que se procedía a la expropiación de los imperios mayas y azteca, cuestión que se agravó años después cuando tuvimos que sufragar las bromas que el duque de Alba les hacía a los Países Bajos y que éstos no cogían.
Así llegamos a 1810 en que más españoles ya que nunca se hartaron de la ‘españolada’ (como les pasa ahora a los vasquetes) y a manos de Manuel Hidalgo (rima libre) dijeron ‘ahí os quedáis’ y se independizaron, porque en España ya no estábamos para viajes ni para gaitas.
Ahora, 200 años después, los que están para viajes son ellos y a bordo de la nave del capitán Mnemo (entre otras) desembarcan en la T-4 dispuestos a poner la nota picante en nuestras queridas aplicaciones 3270.
Son hijos de España, no hay duda, en el trabajos son poco dados al estruendo y al bullicio pero se transforman en las cantinas cuando deshojan las ‘margaritas’. Tienen la empalagosa costumbre de darse un beso todas las mañanas con los cascos de música puestos, que no abandonan ni en los momentos de soledad escatológica. El habla es melosa, con una cadencia que a veces cuesta seguir; la indumentaria es tirando a modernilla (influencia del imperio del Norte) aunque también se ve alguna vez la camiseta interior, ropa ancha en ellos y los viernes con toque NBA; entre ellas destaca (por fea) la costumbre de llevar una bragaza espartana que baja la lívido a un mono viudo, por favor, que las digan ya lo del tanga.
La gastronomía es internacionalmente conocida y destaca el amor por el picante y el jugo de cactus. Su personalidad es más constante que la peruana pero tampoco entrarán en el capítulo de razas malditas que Paul Lafargue dedicó en su libro ‘Derecho a la pereza’. Se suelen agrupar y si tienen dudas en vez de preguntar al de al lado se recorren toda la planta para hacer la consulta a un paisano de Guajinato.
No toman mate pero sí bebidas experimento del tipo ‘naranja a la guayaba sin gas y sin azúcar’ o ‘jugo de pomelo con pulpa de coco’. En lo musical son muy ‘sentimentaloides’ y les va el llanto a moco tendido con cantautores lacrimógenos o grupos como “Maná” y derivados.
A la hora de irse, van sitio por sitio recogiendo compatriotas entre risotadas y frases ininteligibles …parece como si después fuesen a vestirse de Mariachis para iniciar la ronda nocturna y dar rienda suelta a toda la alegría que contenían entre move y move.