Jul 05 2008
Los viajes de un soldado del host. (Intro)
Dice el Kybalión que “Los labios de la sabiduría permanecen sellados, excepto para el oído capaz de comprender”.
Cuando llegué a esta santa casa me hicieron varias preguntas o comentarios que a cualquier viejo soldado del 3270, curtido por mil batallas en mil y una cárnicas de la llamada “consultoría” que hicieron reverdecer añejos recuerdos de gloria, honor, lucha, sacrificio y beneficio espiritual. Cual templario del host acepté de buena gana embarcarme una vez mas en una nueva cruzada, convirtiendo todo sistema hereje en un producto con nombre de discoteca estandarizando todo error y todo jcl con la pasión del convencido profesional que uno cree ser.
Allende Albacete, cerca del Marenostrum. (Quien me diría a mi que volvería mas tarde “one more time”) un sinfín de batallas esperan tras los preparativos que se hicieron en la capital del reino. Los ojeadores visitaban la zona y nuestros espías trazaban rutas de salida y entrada, establecían contactos, y señalaban a los mandatarios herejes que campaban a sus anchas por la huerta, pollaris güorl y pedanías cercanas; Murcia que hermosa eres.
Cabe reseñar que la compañía en ciernes tenía entre sus filas a algunos de los mas avezados y temidos soldados, que tan pronto te arrojan 100 jcls, como te montan un proceso nocturno (o batch) para sacar las estadísticas que tu quieras o arreglan un programa que saca un listado con el mismo impagado 214.000 veces. Pero de la compañía poco o nada hablaré porque no interesa; solo haré referencia a mis descubrimientos tras contactar con los herejes que se mantienen al margen del —-ova (no pongo el nombre porque está protegido y todo eso).
